martes, 11 de septiembre de 2012

Una luz que se apaga

Leo en la prensa que a partir del 1 de septiembre, las bombillas  de filamento incandescente, las bombillas de Edison,  las de toda la vida, no podrán comprarse en Europa. Es un final anunciado. Desde 2009, la Unión Europea estableció un plazo, hasta septiembre de 2012, para que los estados miembros dejaran de fabricarla y comercializarla
El alto gasto energético y el fuerte impacto ambiental que supone su utilización han hecho que estas bombillas sean sustituidas por otras fuentes luminosas.

Thomas Alva Edison fue un inventor muy prolífico. Sus numerosos inventos consiguieron transformar la vida y las costumbres de la sociedad industrializada. Entre sus inventos más destacados se pueden citar el fonógrafo (dispositivo para reproducir sonidos grabados), el kinetoscopio o cinetoscopio (precursor del moderno proyector cinematográfico) y la bombilla.
La lámpara de incandescencia, conocida como bombilla de Edison, en realidad no fue un invento suyo. Él  la perfeccionó consiguiendo un filamento capaz de alcanzar la incandescencia sin fundirse. Con un filamento de bambú su primera bombilla lució 48 horas seguidas el 21 de octubre de 1879. La compañía de Edison  tuvo que afrontar numerosas disputas sobre la patente con otros competidores que habían desarrollado modelos semejantes (Heinrich Göbel, Aleksandr Nikoláyevich Lodygin).
La lámpara de incandescencia produce luz debido al calentamiento, hasta conseguir la incandescencia al  paso de la corriente eléctrica (efecto Joule), de un filamento metálico muy fino. Actualmente el filamento utilizado es de wolframio o tungsteno. El filamento está dentro de una ampolla de vidrio en la que se ha hecho el vacío para evitar que se produzca la ignición del filamento. Actualmente la ampolla se rellena con un gas inerte, generalmente criptón En la base, un casquillo metálico, donde van las conexiones eléctricas, cierra la ampolla de vidrio.


La lámpara de incandescencia, uno de los inventos más utilizados desde su creación hasta la fecha,  es, sin embargo, de muy bajo rendimiento luminoso. Solamente el 5% de la electricidad que consume se transforma en luz; el 95% restante se pierde en forma de calor. El bajo rendimiento económico unido a su baja duración y al alto contenido de residuos que produce son las razones que se han valorado para su retirada.

A partir de ahora tendremos que utilizar bombillas de bajo consumo o lámparas fluorescentes compactas (CFL) y diodos de emisión de luz (LED).  Las CFL y los LED son más caros, pero compensan por su mayor duración y menor consumo de energía eléctrica
  

Los LED, además de su eficiencia energética, tienen múltiples aplicaciones (pantallas de televisión, mandos a distancia, dispositivos detectores…). Pueden producir luz de diferentes colores. Los de luz blanca, desarrollados recientemente, están llamados a sustituir por sus características a las bombillas actuales. Consumen un 80% menos que las lámparas incandescentes y un 30% menos que la mayoría de las lámparas fluorescentes. Además, estos LED pueden funcionar durante un periodo de hasta 20 años.


 
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